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Características cualitativas Preguntas frecuentes

¿Se podría usar un lenguaje más popular?

Sus principios tienen sentido pero no entendemos bien la terminología. ¿No se podría expresar todo el concepto en un lenguaje más popular?

Sí, debería ser así. Yo animo a las iglesias a que traduzcan los términos a un lenguaje más ilustrativo que se adapte a su tradición cultural y espiritual. Así el termino “espiritualidad ferviente” ya se ha convertido en “gozo en Jesús”, “estar lleno del Espíritu Santo” o “total rendición ante el Señor”. Esta terminología se adapta mejor al nivel de predicación y de consejo que el término abstracto de “espiritualidad ferviente”. Sin embargo los términos populares que una iglesia acuña no se adaptan a la situación de otras iglesias. El trabajo de interpretación y transmisión debe ser realizado por cada una de las iglesias. Cuanto menos abstracto es un término, mejor se comunica, pero también es menor su capacidad de servir como símbolo por la diversidad de las posibles traducciones. Cuando te enfrentas con principios generalmente aplicables, suele suceder que los términos se hagan más abstractos. (DNIP, 211)

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Características cualitativas Preguntas frecuentes

¿No son más importantes los criterios bíblicos?

¿Quién determina lo que debería ser denominado “cualitativo” en una iglesia? Los criterios bíblicos son mucho más importantes que sus características cualitativas que fueron construidas mediante estudios empíricos.

Voy a contarle como llevamos a cabo nuestro índice cualitativo. Procedimos en base al axioma – no probado entonces – de que “todo lo que tiene una relación positiva con el crecimiento cuantitativo de una iglesia es cualitativo”. Así que nuestro punto de partida para el análisis cualitativo fue, en principio, cuantitativo. Pero atención, hablábamos de crecimiento, no de tamaño. No hicimos esto porque consideráramos el criterio cuantitativo el más adecuado, ya que, según ha quedado demostrado, la determinación de la calidad resultó ser más importante. Pero esto no lo supimos hasta que el estudio quedó terminado. Lo que necesitábamos al principio era un criterio externo que pudiera ser determinado de manera objetiva. Del mismo modo que los investigadores utilizan las notas escolares como criterio externo cuando desarrollan los coeficientes de inteligencia. De esta manera, evitamos la trampa de definir lo que es la calidad de la iglesia en función de nuestra comprensión de la Biblia, para exclamar triunfalmente al encontrar señales de esta compresión en algunas de las iglesias: “¡Mira, estas iglesias tienen una calidad superior!”

El siguiente paso fue examinar críticamente todos los principios que surgían mediante criterios bíblicos. Diciéndolo de una forma exagerada: las investigaciones podrían haber indicado que en las iglesias en crecimiento la gente bebe más Coca-cola y sus pastores llevan zapatos azules o (algo más cercano a la realidad) los líderes utilizan medios más manipuladores que los de las iglesias que no están creciendo. Supongamos que una investigación hubiera arrojado conclusiones como estas. ¿Qué habríamos hecho con ellas? En principio probablemente hubiéramos tomado nota de estos hallazgos tan interesantes. Incluso habríamos publicado algunos, pero no habríamos integrado estas perspectivas dentro de nuestras instrucciones prácticas para otras iglesias porque ninguna de estas tres observaciones se podrían haber mantenido a la luz de un examen bíblico.

Claro que estas consideraciones son puramente hipotéticas dado que los factores que han resultado tener una relación positiva con el iglecrecimiento están en armonía con las enseñanzas de la Biblia. Así que al menos los principios fundacionales del desarrollo natural de la iglesia – las ocho características cualitativas – pueden ser correctamente denominados principios bíblicos. Resumiendo: Las afirmaciones bíblicas no fueron el punto de partida. Sin embargo, sirven como criterio para examinar lo que descubrimos de forma empírica. (DNIP, 218-219)